- Mi nombre es Ulfar
- El mío, Edam.
- Venimos en son de paz.
- No te preocupes, no hemos pensado otra cosa.
- Sabemos lo que sois. Vuestros amigos paliduchos nos volvieron a atacar anoche. Venimos a suplicaros protección en vuestra aldea. Somos buenos guerreros y mejores artesanos, cocineras, y jóvenes respetuosos y valientes.
Edam calló un momento, sopesando el rostro de Ulfar. Este volvió a hablar.
- Realmente sabemos qué sois. No nos importa. Y sabemos que sois enemigos de los vampiros. Eso, creemos, nos hace aliados naturales.
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