Yo no me esperaba
este cutre final,
y ni siquiera era
consciente de que fuera realmente a acabar.
Qué mal... me
quedan tantas cosas por estropear.
Y yo que pensé que
me vestía por los pies,
que llegado el
momento iba a subirme sonriendo en el tren.
Ya ves... aquí,
picando el suelo del andén.
Me agarro de la
almohada con los dientes.
Ya la morfina nunca
es suficiente.
Te huelo detrás...
y delante veo a la muerte.
Yo no dejo sonrisas
ni caricias para el mundo,
y con todo crucifijo
os podéis ir taladrando el oja.
Y después, pa
limpiaros, os dejo mi alma inmortal.
Que no quiero ir al
cielo ni al infierno,
ni ser una puta luz
del firmamento.
Si yo me he de
largar... sólo os quiero a todos muertos.
No hay en mí ni un
buen deseo para el resto del universo,
y me resulta de mal
gusto que siga girando el mundo sin mí.
Si estás aquí yo
tengo que vivir.
Si estás aquí paso
del cielo y del infierno.
No me vale ser para
ti un recuerdo eterno.
Y quédate esta
noche... que está oscuro y tengo miedo.
Ya que no voy a irme
en paz, al menos que no me vean llorar.
Y que sepas que me
debes mil abrazos... que me estoy quedando helado.
No me quiero
marchar, pero quédate hasta el final.
Y me mientes si hace
falta, que enseguida va a acabar.
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