Edam entró y sintió miedo. No entendía por qué. Por el olor podía calcular perfectamente la cantidad de galerías y de comemierdas que podía encontrar... pero había otro olor.
O había veinte vampiros acurrucados en un rincón... o había un reina.
Andó, pisando cadáveres, con miedo. Alfonzo debió sentir el mismo miedo, ¿por qué avanzó tan rápido? Olió a miedo de vampiro, cada vez más cerca. Cerró los ojos y cogió la cabeza del vampiro, que no se lanzaba hacia él, sino que pensaba esquivarlo. Era alto y fuerte, pero su cráneo explotó entre las manos de Edam en tres segundos. Se preparó para correr hacia delante.
Uno, dos, diez, avanzaba desgarrando pechos y cabezas de vampiros, cogiendo confianza y dejando la salida limpia, y acercándose hacia el olor de la reina.El olor de Alfonzo reapareció, avanzando rápidamente hacia él. Muy rápidamente. Edam tuvo tiempo de prepararse para pararlo. Se lo había lanzado, la muy zorra.
Al? - dijo Edam, aterrado por no encontrar respuesta.
Hija de puta - respondió Alfonzo. - No me ha dejado ni arañarla. Ve... coff... ve por ella.
El veneno de la mordedura de una reina era terriblemente doloroso. Edam apartó a Alfonzo, que difícilmente se mantenía en pie.
Si vuelves a hombre te dolerá menos - le dijo Edam. La galería está limpia, y si te huelen, me olerán también a mí. Lo pensó mejor. Aulló, llamando a Treir.
Pensaba que no vendrías nunca, "jefe" - dijo la Reina, acercándose a una distancia prudencial. Prudencial. Edam olió miedo. Percibió tensión. Bien. Ella también tiene miedo. Pero avanzaba con las manos en alto, como presentándose en paz.
Voy a matarte, ¿lo sabes, puta de mierda? - respondió Edam. No pensaba entrar en su juego. Las reinas son muy rápidas.
¿Por qué? - respondió ella - ¿Acaso mi nido os ha atacado alguna vez?
Voy a matarte, zorra - le dije.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.