domingo, 31 de julio de 2011

Mientras recogía...

el cuerpo de Grog, aguantaba el llanto para que no le viesen. Un hombre lobo puede llorar en su forma lupina. Pero el líder no debe llorar. O eso piensa Edam.

Cavó la fosa con sus propias garras, mientras Treir, Alfonzo, Gunham y Tula le observaban y (Edam nunca entendió por qué) admiraban. Admiraban cada decisión, cada acto. Eso pesaba mucho, sobre todo cuando se equivocaba.

Cuando acabó de enterrar el cuerpo, les miró y dijo: a mediodía vamos de caza. Oled bien los cadáveres. Quiero una masacre. Quien no vuelva con el pelo de color rojo oscuro se ganará la paliza de su vida.

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