domingo, 31 de julio de 2011

Mientras recogía...

el cuerpo de Grog, aguantaba el llanto para que no le viesen. Un hombre lobo puede llorar en su forma lupina. Pero el líder no debe llorar. O eso piensa Edam.

Cavó la fosa con sus propias garras, mientras Treir, Alfonzo, Gunham y Tula le observaban y (Edam nunca entendió por qué) admiraban. Admiraban cada decisión, cada acto. Eso pesaba mucho, sobre todo cuando se equivocaba.

Cuando acabó de enterrar el cuerpo, les miró y dijo: a mediodía vamos de caza. Oled bien los cadáveres. Quiero una masacre. Quien no vuelva con el pelo de color rojo oscuro se ganará la paliza de su vida.

viernes, 15 de julio de 2011

Edam...

... le acarició el pelo al pequeño Tomba distraídamente, mirando al infinito y suspirando.

- Huelo algo - dijo Tomba. - ¿Son ellos?
- Sí. Mejor que vayas a la barraca y avises.

El chico obedeció sin rechistar. Se dio la vuelta y le dio una palmada en el hombro a Edam. Este sonrió y bajó la cabeza por un momento. Suspiró. Cerró los ojos. Preparó los músculos, y, al fin, miró a derecha e izquierda. Kitz se estaba transformando. Miguel también. Ambos le miraron, asintiendo.

Desde la montaña hubieras visto encenderse las antorchas de la empalizada a lo largo de toda la aldea. O quizá deberíamos decir "fuerte".

Edam encendió su antorcha y aulló. Un rostro céreo se dibujó en la oscuridad frente a él.